Ante el Consejo de Seguridad de la ONU, la secretaria de Estado de los EEUU,Hillary Clinton, advirtió que el país árabe se convertirá en un problema cada mayor mientras el gobernante se mantenga en el poder
En un discurso con la evidente intención de presionar a Rusia para que apoye un proyecto de resolución que exige la partida de Bashar Al Assad, la jefa de la diplomacia estadounidense se preguntó cuántas muertes más harán falta para que el régimen caiga.
Moscú anunció el lunes su resistencia al proyecto presentado por los miembros europeos y árabes del Consejo para condenar la violencia que desde marzo el régimen desplegó en Siria con el objetivo de acallar los pedidos de una apertura democrática. Argumentó que la propuesta no era equilibrada y dejaba margen para una injerencia del extranjero.
La mayor preocupación rusa -país aliado de Al Assad y con poder de veto en el cuerpo debido a su condición de miembro permanente- es que se dicten sanciones que impidan vender armas a Damasco, ya que es uno de los principales abastecedores del régimen y el Gobierno de Dmitri Medvedev se niega a perder ese contrato.
"Todos sabemos que el cambio está llegando en Siria. A pesar de las tácticas implacables, el reino del terror del régimen de Al Asad terminará y el pueblo de Siria tendrá la posibilidad de elegir su propio destino", dijo Clinton en su alocución.
En sintonía con los pedidos de la Casa Blanca en el último tiempo, la diplomática llamó a tomar medidas. "Tenemos que posicionarnos: o estamos al lado del pueblo sirio o somos cómplices de la prolongada ola de violencia que vive el país", dijo. Llegó "la hora de que la comunidad internacional deje a un lado sus diferencias y envíe unmensaje claro de apoyo al pueblo sirio", añadió.
"Los Estados Unidos piden al Consejo de Seguridad que apoye las demandas de la Liga Árabe para que el Gobierno sirio suspenda de forma inmediata sus ataques contra la población y que garantice la libertad para que lleven a cabo manifestaciones pacíficas", indicó Clinton, quien aseguró que es falso que en Siria se vaya a vivir la misma situación que se vivió en Libia tras la actuación del Consejo. "La alternativa, despreciar a la Liga Árabe, abandonar al pueblo sirio y envalentonar al dictador, agravará esta tragedia, supondrá un fracaso en nuestra responsabilidad compartida e impactará en la credibilidad de Naciones Unidas", afirmó.
Con anterioridad el secretario general de la Liga Árabe, Nabil al Arabi, pidió al máximo órgano de decisiones de la ONU que respalde su plan de transición y trabaje por detener el baño de sangre en Siria.
Fuente: AFP











