EL FÚTBOL PROFESIONAL SÍ ES RENTABLE A NIVEL ECONÓMICO
Sandro Rosell también ha sucumbido a los encantos que ofrece el prestigioso escaparate transalpino
Quién dijo que el fútbol es ruinoso, que el mundo de la pelota solo genera pérdidas económicas. La familia Pozzo ha demostrado desde hace más de dos décadas que una empresa bien administrada es capaz de levantar un pequeño imperio.
Su método no falla. Las plusvalías son una constante que acaban por ganar terreno en todo el mundo, incluyendo el Barça. Ahí va un dato que es demoledor: en lo que va de pretemporada, Udinese ha cerrado 21 salidas de futbolistas que han dejado en caja casi 41 millones de euros. Y todo eso con la operación Alexis Sánchez en la recámara y sin contabilizar.
Pero lo del patriarca, Giampaolo Pozzo, y su hijo, Gino, no es fruto de la casualidad. Desde que en el año 86 asumieran las riendas del Udinese, su empresa de gestión futbolística ha ido ganando millones y millones. Con la única excepción de tres balances negativos ¿4.1 millones de pérdidas en su totalidad entre gastos e ingresos producto del mercado¿, temporada tras temporada los números verdes se han sumado de forma regular.
El sistema Pozzo en el fondo es muy sencillo. Se trata de fichar barato y vender lo más caro posible. A partir de ahí se incluyen jugadores de casi todas las edades y niveles futbolísticos que recalan en clubs con todo tipo de estrechos vínculos deportivos, como Granada o Tenerife. Otra referencia para calibrar el potencial del imperio Pozzo: entre propiedades de derechos totales y compartidas, se gestiona a más de un centenar de jugadores. De esta forma, si tenemos en cuenta que Udinese a lo sumo tramita 25 fichas en su primera plantilla, no debe sorprender que en las últimas temporadas, la empresa haya manejado un promedio de más de 50 fichajes y otros tantos traspasos. Un volumen brutal, algo absolutamente inusual en el fútbol español.
Pero no todo ha sido fácil en la gestión de la familia Pozzo en el Udinese. Giampaolo Pozzo se ha visto implicado en diversos asuntos turbios que han afectado al Calcio en las últimas décadas. Unos conflictos que han acabado por ceder la presidencia a Franco Soldati mientras que el patriarca y su hijo han pasado a un segundo término para ejercer como propietarios y gestores.
Con más o menos altibajos, el negocio ha sido provechoso casi desde el primer día. Solventados los inicios delicados, la familia Pozzo asesta su primer gran golpe en la campaña 1999-2000 cuando cierra el traspaso de Amoroso al Parma por 28 millones de euros, una cantidad que a día de hoy todavía es su marca personal. Poco después, la Lazio también desembolsó 25 millones de euros más para incorporar a Stéfano Fiore.
Lo de esta temporada batirá todos los registros. No se llegará a la cifra de 100 millones de euros en concepto de ingresos, pero no andará lejos. Y es que la contabilidad hará de las suyas y, en el caso, de que el traspaso oficial de Alexis Sánchez solo contemple el fijo, el Barça ni tan siquiera batirá la marca de Amoroso. Argucias y estrategias que no podrán ocultar que de una u otra manera, el chileno acabará por engrosar las arcas en algo menos de 40 `kilos¿. Suma y sigue.
El modelo de éxito está patentado, aunque curiosamente no se encuentra al alcance de casi nadie. Fichar barato y vender caro no parece una idea excesivamente original, otra cuestión más complicada es llevarla a cabo en el día a día de un equipo de la elite futbolística. Ahí sí que radica el verdadero misterio de los Pozzo.
Una temporada más reestructurarán un equipo que regresa a la Champions League. Una apuesta arriesgada pero que sigue dando satisfacciones a sus gestores. Alexis Sánchez solo es la punta de un iceberg que despunta con más brío que nunca. El Barça ya lo sabe y lo sufre de primera mano. El club azulgrana importará calidad y Udinese ingresará millones.